
No he podido pegar ojo en toda la noche. Vamos, que no había manera de coger el sueño. Vuelta pallá, vuelta pacá, ahora me levanto a beber, ahora me levanto a verter aguas menores, que si me destapo que si me tapo…. Nada, que no había manera.
Y es que llevo dos días viendo en la televisión una noticia me tiene en vilo:
Se casa el Tigre de Ambiciones., Así, sin más, tal como lo estáis leyendo.
Y además con la Angelita, la joven con la que le puso tantos años los cuernos a su mujer, la Carmen Bazán. Joder, joder, joder, ¡qué fuerte!!!
Por si alguien no lo sabe el Tigre de Ambiciones es Umberto Janeiro, el padre del torero Jesulín de Ubrique, un señor ya bastante adentrado en los setenta y que vive mejor que el mimo Juan Carlos I y que no sé por qué motivo le llaman así.
Yo es que me quedé de piedra, porque mira, dos días oyendo la noticia en la tele, en todos los programas “¡que se casa el tigre de ambiciones!” “¡que se casa el tigre de ambiciones!, vamos, como pa no pasar la noche en vela con semejante notición.
Y no he podido dormir porque me muero de asco, sí, así tal como suena, de asco y de vergüenza, porque ya está bien co_o de tanta porquería.
Vamos, “que se casa el Tigre de Ambiciones” y tiene ocupada todas las cadenas televisivas. Y las víctimas (miles) del terremoto en Perú ¿qué? ¿Ya nos hemos olvidado? ¿Ya han pasado a la historia? ¿Y los soldados españoles muertos en Afganistán cuyas familias están destrozadas? ¿Y las víctimas de las inundaciones en tantas partes del mundo, incluido mi país España?
Noooo, eso ya no cuenta, no es noticia porque no genera publicidad y por lo tanto dinero. Pero la boda del Tigre de Ambiciones sí.
Y eso es lo que hay, pal que quiera y pal que no quiera.
Así que ya sabéis porqué no he podido dormir: Por rabia y por vergüenza. Y ya está
Para colmo me tuve que levantar a las 5 a.m. para irme a casa de mi cuñada y cuidar de los niños hasta que se despertaran. Ellos tenían que salir temprano y mi hija se quedó allí para que yo me pudiera ir a cuidarlos, sino, la tenía que levantar a ella a la misma hora que yo. Con mi hijo no tengo problemas. Como ya he contado en alguna ocasión se pasa los veranos en Tarifa haciendo Winsurf. Como dos meses que hace que no lo veo al bandido. En fin, cosas de los hijos.
Ahora, que esta tarde he puesto a los niños firmes (cuando se levantaron esta mañana me los traje a todos para casa), les leí muy bien leída la “cartilla” y los mandé al sótano a jugar, y yo mientras me he tirado una siesta de una hora. Digo, que me lo merezco ¿o no?, que estaba hechita polvo.
Y todo por culpa del Tigre de Ambiciones.
Y ahora me pasaré por el blog de cocina para colgar alguna recetita.














Comenzamos a llorar las dos ante un hecho tan insólito, sobre todo, porque nadie nos iba a quitar de la cabeza que aquello que asomaba de la barriga del mulo le dolía y por eso relinchaba. “Vámonos a casa hermana, que mira tú que si le da al animal por morirse ahora.” “Sí, sí, que eso es lo que le pasa, que se está muriendo”. 
